sábado, 18 de mayo de 2013

Jake mate

Me siento como ese rey en el ajedrez al que hacen jake y por muchos movimientos que haga no consigue salir de el. A cada movimiento voy perdiendo peones, alfiles, Torres, todo, hasta ser vencido. 

Yo solo he hecho los movimientos para llevarme al fatídico jake mate.

Justo antes de ser derribado por la reina rival pasan ante mis ojos todos esos momentos en los que creías tener la partida ganada, la que creías que era la partida de tu vida. Pero un mal movimiento, si, sólo uno, le da la vuelta a la partida por completo. A partir de ese momento no queda otra opción que admitir la derrota e ir haciendo los movimientos necesarios para ir aplazando lo inevitable.

Por mucho que nos arrepintamos  por ese mal movimiento, nuestro oponente nos va a atacar con todo.

Conozco todos y cada uno de los movimientos que he hecho, los buenos y los malos, pero mi oponente solo me recordara por el mal movimiento que hice, ese movimiento del que me arrepentiré toda la vida.

Sólo me queda felicitar a mi oponente por su buen juego, lo recordare siempre ya que con el jugué la partida de mi vida, el que me enseño lo mejor y lo peor de mi.

Si pudiera decirle algún día unas últimas palabras le pediría perdón, perdón por no haber estado más a la altura y no haberle ofrecido una partida más digna de recordar, al menos recordar de otra manera.

Lo siento.